lunes, octubre 04, 2010

Diario del alcalde Andrés Ocaña Rabadán (III)

Seguimos reproduciendo por su interés en El Perol Sideral los fragmentos recuperados del diario que el recientemente fallecido alcalde de Córdoba, ya tristemente ex alcalde, D. Andrés Ocaña Rabadán, dejó escrito en el bunker situado bajo los terrenos donde se iba a construir el Palacio del Sur.

No todo lo que me llegan son malas noticias a pesar de la catástrofe que vivimos. La provincia de Córdoba llega a más de 80.000 parados, y de los nuevos 48.000 parados de España unos 20.000 son de Andalucía. Perder el puesto de trabajo por supuesto es durísimo, pero ahora por lo menos al gozar de tiempo libre tendrán la oportunidad de apuntarse al voluntariado por la Capitalidad, donde queremos implicar a toda la región. Quizá también puedan contrarrestar como tropas pacíficas a las legiones de buscadores de subvención que están masacrando la ciudad. La palabra es más fuerte que la espada.

Descubro que en la pequeña biblioteca del bunker sólo hay obras de un tal Marx. No acaba de convencerme. Tiene una escritura aburrida y resulta bastante simplón con nosequé lucha de clases. No conocía a este autor, pero debía gustarle mucho al responsable de IU que coordinó el área de lecturas del refugio. Sobre gustos no hay nada escrito. En fin. Prefería que hubiese algo de Paulo Cohelo o de Marcial Lafuente Estefanía.

Un correo electrónico de uno de mis asesores que siguen vivos me informa de que la ciudad se ha llenado de procesiones de Semana Santa. Los cofrades buscan también las ayudas económicas. Además rivalizan entre ellos de forma encarnizada. Se han llegado a lanzar los pasos mutuamente, pero al contar con una muchedumbre de nazarenos y costaleros consiguen amortiguar el golpe, como cuando un cantante de rock se lanza hacia el público desde el escenario. Esto ha hecho que todos las procesiones anden llevando el paso de otra hermandad y que se persigan entre ellos reclamándolo después de habérselos lanzado. Jóvenes novelistas cordobeses de 40 años sin obra ni lectores se han enemistado a muerte con los cofrades. Aprovechan cualquier descuido para cegarles con la cera de sus propios cirios. Actúan como leones e hienas, enemigos irreconciliables que comparten hábitat y presa. En este caso la gacela es la subvención a fondo perdido. Creo que ya se entendía, pero prefiero explicar la metáfora por si acaso.

Estado de salud: Ojos enrojecidos, más el derecho que el izquierdo, pupilas normales, deposiciones marmóreas y de costosa salida.

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