jueves, mayo 31, 2012

Ocaña Storm, la Antorcha Perolera


En un tebeo que leí de niño se producía un incendio forestal. Los bomberos no podían controlar el fuego y necesitaban la ayuda de algún superhéroe. Llegaba Spiderman, pero sus redes no eran suficientes ni muy útiles para estos casos. El particular Plan Infoca arácnido dejaba bastante que desear. De pronto algo surcaba los cielos. ¿Es un avión de la Junta de Andalucía? ¿Es un paramotor con el trasnochado lema de la capitalidad cultural? No, era la antorcha humana, Johnny Storm, de los 4 Fantásticos. ¿Qué hace en un incendio alguien con sus poderes? Mientras la Antorcha lanzaba fuego al fuego ante el espanto de los retenes anti-incendios, explicaba que lo que hacía era precisamente potenciarlo para incrementar el consumo de oxígeno y que se apagase antes. No sé si esto funcionará en la realidad, mejor no probarlo y si lo hace que sea con la supervisión de algún adulto provisto de manguera o extintor. Pero en el cómic resultaba efectivo. Lo agradecían el ciervo, la avutarda y el pinsapo.

Leo con estupor la entrevista concedida por el antiguo alcalde de Córdoba, Andrés Ocaña, a un diario local. Quiere traer aire fresco con un nuevo partido. Aquel Ocaña que durante años potenció con su cargo en la Gerencia de Urbanismo la burbuja inmobiliaria y la construcción desaforada, el amigo de los empresarios del ladrillo, el perrito faldero de Rosa Aguilar, el que estando ya de alcalde se despistó y de pronto la multa a Sandokán poco más y se pierde, el que dio el premio en Joyacor también a un Sandokán ya imputado en uno de los actos más bochornosos que se recuerdan, el que está a su vez multado por sus labores en el consejo de administración de Cajasur, labores que seguramente desconocía en todo este proceso de transformar una caja de ahorros en banco con una gestión que se puede catalogar de delincuencia… Supongo que se refiere como aire fresco al que quede después de apagar el incendio que él mismo ayudó a provocar con el mismo fuego con el que se encargó de propagarlo. Nuestra particular Antorcha Humana que vuelve para enfrentarse al peligro que creó con las mismas armas que lo hicieron posible. El superhéroe que se enfrenta a sí mismo al espejo y termina, para colmo, rompiéndolo y rajándose la mano. Ocaña Storm, la Antorcha Perolera, surcando el firmamento de nuevo.

Algún día alguien tendrá que explicar –si alguien quiere explicarlo y si alguien quiere escucharle en esta ciudad- cómo se llegó a este grado de impunidad en unos cargos políticos que ejercieron de pirómanos. Cómo se tiene un alcalde y un jefe del Partido Socialista multados por el Banco de España, cómo el jefe de la oposición en el Ayuntamiento es un constructor corrupto hasta la médula, y cómo aquel hombre de izquierdas y joven cantautor en su momento que dejó la puerta abierta para las prácticas que luego han formado la raíz de la crisis económica decide volver como miembro activo de estos 4 Fantásticos, puesto que no soportaba la retirada lejos de sus compañeros. Ocaña, la Antorcha Humana. Nieto el hombre elástico que estira y estira la ausencia de decisiones. Durán, La Cosa, el hombre fuerte en su partido. Y me cuesta, la verdad, ver a Sandokán como la chica invisible.

martes, abril 24, 2012

Pleno privatizado


A veces los juegos por Facebook no son suficientes. A veces el gin tonic no es suficiente. Ni las aficiones de fin de semana: he ahí esa piragua inflable, e ahí la bici de montaña del Carrefour, e ahí el puti-club Casa Duende. A veces ni la lectura es suficiente, si es que se lee, ni las grandes series de televisión, si es que se ve algo distinto a la morralla del corazón. Y el cuerpo pide fanfarria, una conexión con algo atávico, con las ceremonias alrededor del fuego. Gritos, danzas, tamboriles, un hechicero, una princesita que muestre las tetas y unos guerreros. Lo más parecido a eso es el carnaval, donde en lugar de himnos de guerra o de petición a los dioses tenemos el sonsonete del cazú. El cazú es el silbatito o flautín que se toca en carnaval para cuyo aprendizaje no hace falta ir al conservatorio superior de música Rafael Orozco. Es bueno saber cómo se llaman las cosas que deseas meterles por el culo a sus usuarios. Lo segundo más parecido es la protesta en el pleno del Ayuntamiento.

Al pleno va uno a divertirse, a pedir que llueva. A no dejar hablar al prohombre, como si se estuviese en clase. El profesor apocado intenta hablar y el coro de niños grita uuuuuuuuueeeeeee caaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaabrón. Es la fiesta de la democracia sin democracia, la batucada de los adultos aburridos que ansían jugar de nuevo a indios y vaqueros siendo todos indios alrededor de la hoguera y sin manitú a la vista, que a manitú ya lo mató Nietzche. Y así desde hace unos años nos encontramos con la toma del pleno por parte de la cacerolada. Se supone que interrumpir la sesión plenaria con gritos y pedorretas es lo máximo de la representación ciudadana. E impedirlo, como quiere hacer el PP, el máximo en fascismo ahora que todo el mundo menos uno mismo es fascista.

En cierto modo lo que se pretende es privatizar el pleno. Las protestas horteras son un poco como el colegio público, un colegio público algo conflictivo. Se pueden establecer comparaciones con los miembros de la fanfarria y la supuesta clase.

-         El equivalente al niño con síndrome de down que sus padres se empeñan en llevar al aula ordinaria a pesar de que sólo realiza soliloquios en alto lo tenemos.
-         El gitano y su familia gitánez lo tenemos
-         El esquizofrénico que se masturba metiendo la mano en el bolsillo lo tenemos.
-         Los canis sosio illo qué pasa compare los tenemos.
-         Las tremebundas gordas de ropas chillonas que hablan con tres tacos por cada cinco palabras las tenemos.
-         Y también tenemos un núcleo de alumnos normales no se vaya usted a creer.

Y cada miembro de la protesta con tambor y pancarta representa su papel, como en un juego de rol.

-         ¡Yo hago de subnormal!
-         Ya, si te lo íbamos a dar.

Y ahora viene el PP y quiere convertir esta protesta/colegio público en asistencia restringida/colegio privado. Más de 30 plazas quedan reservadas para asesores y periodistas, que hacen de curas y monjas con todos sus avíos de secreto de confesión y adulación al director respectivamente. El resto asistentes/alumnos muy educados que protestarán por turnos levantando la mano y hablando de usted, seguramente en latín y otros idiomas, ya que serán protestas muy bilingües.

-         Disculpadme, maese edil. Mi nombre es Asgeir de Hower, hijo de Thorleif. Por todos los dioses si en mi calle la farolas algo alumbran.
-         Condottiero, ma io quizziera manifestare in questo lugare de la libertá zziudadanna mi contrarietá per l’último accuedo laborale. Grazzie.
-         Excuse me, Mayor and councillors, the shit contenetors in my street has been trasladeishon to the la vuelta la corner, ¿why?
-         Megsi pog pegmitigme esta breve integvensión. Vegán, ussías, la vegbena de mi baguio pone la musicá a un volumén que se puede catalogag de estgruendosó.

Como antaño en los colegios de escolapias se seguirán los principios de urbanidad para poder ir al baño: “¿Puedo ir al petit?” (mano levantada con el dorso del índice en la frente para pipí, mano levantada con el dorso de índice y corazón en la frente para cacota). Buena cosa sería vender un uniforme para la ocasión, obligatorio, que el Ayuntamiento necesita ingresos.

Ya quisiéramos que la medida continuasen hacia un pleno todavía más restringido, libre ya de público y de los propios concejales, un pleno solo que hiciera honor a aquel poema de Vicente Aleixandre, “Los inmortales”, donde cantaba a un mundo sin hombres, anterior a los hombres, llegando a exclamar “¡humano, nunca nazcas!”. Nacidos ya los politicastros y mejor criados que nadie, ingenuos clamamos poéticamente durante esta feria del libro para la liberación de esa sala, una sala ya no de plenos sino plenamente vacía, aire puro y silencio, no ya privatizada, sino privada de tan prescindibles dirigentes de todos los colores. En lugar de ese “¡humano, nunca nazcas!” habrá quizá que recurrir al más popular ¡Te quié í ya de aquí, sipote! No caerá esa breva, pero mandamos estas plegarias a San Rafael, arcángel que cuando no está siendo nombrado socio de honor de alguna institución cordobesa sabemos gran lector de blogs.

lunes, diciembre 26, 2011

Buen provecho

La barriga del Buda Sonriente que representa la meditación. La buena nueva de la barriga de una embarazada. Los glotones Gargantúa y Pantagruel se burlan con sus festines de una sociedad grotesca. La carnalidad de la Venus de Willendorf o las Tres Gracias de Rubens. Las lentes deformadas de Botero. Los simpáticos vientres de Papá Noel o Bud Spenser, festivo uno, el otro gruñón. El actor Robert Mitchum se dejó una tripa cervecera para evitar las sesiones de fotos, signo de su personalidad y rebeldía. La infancia en la barriga de Obélix, el desastre del mundo adulto en la de Homer Simpson. La panza de todas las panzas ya desde el apellido de Sancho. Hay barrigas simbólicas, metafóricas… esdrújulas.

Ensalada molinera, manitas de cerdo rellenas de foie, rabo de toro y leche frita. Los molares trituran, la saliva se mezcla. José “Mariscá” se dispone a deglutir. El bolo alimenticio pasa por el esófago cuan largo es. Se abre el cardias. Los jugos gástricos del estómago transforman esa masa en quimo. Se abre el píloro. Los jugos del intestino delgado y las enzimas del hígado y páncreas transforman el quimo en quilo. El organismo de José “Mariscá” recibe los nutrientes por absorción. Su rostro hace una mueca. Qué ocurre. La masa que no ha sido absorbida reclama atención desde el instestino grueso. “Disculpen”, se levanta “Mariscá” de la mesa, ciego. “¿Dónde está el cuarto de baño?”, pregunta “Mariscá”, colon. Abajo pantalones, recto. Helo ahí. Uno de los genuinos productos de la política cordobesa: el ñordo.

Hay barrigas simbólicas, ñordos metafóricos… esdrújulos. La descomposición del servicio público puede generar grandes historias de corrupción dignas de ser glosadas por una serie de la HBO. En la Ciudad de las Tres Inculturas no tenemos ni para culebrón de sobremesa, sí para la sobremesa. La descomposición es incluso literal, la del vientre de un político de tercera fila que corre hacia el servicio del restaurante.

Más de 40.000 euros en sólo un año con cargo a la Fundación Botí dan para muchos apretones. Mientras subían las cifras del paro, José “Mariscá” cagaba por toda la provincia sus banquetes. Probablemente en el retrete de aquel romántico lugar, donde hizo usted un alto para seguir mirando luego arrobado a su amada, este hombre hubiese dejado antes su olorosa seña de identidad. Cagar donde antes cagó “Mariscá” puede que sea un extraño privilegio.

Y ese privilegio puede que consista en seguir involuntariamente el rastro de la impunidad en la que se ha situado una clase política que actúa como oligarquía. El ex diputado provincial de cultura se tomo en serio la cultura culinaria. Pero nada de establecimientos modernos a lo El Bulli. Ahí las raciones suelen ser pequeñas. Mientras unos se apretaban el cinturón, “Mariscá” tenía que coger el cuchillo para hacer nuevos agujeritos al suyo, el último ya en el extremo que casi ni cabía. Al final la criatura se tuvo que pasar a los tirantes.

Esta dieta “Mariscá” no refleja que algo falle, sino que algo falló hace mucho hasta el punto de que un político de tercera regional parezca un muñeco de aquel antiguo juego “Tragabolas”. Ñam, ñam. Allí donde iba se lo comía todo. Los dueños de los restaurantes lanzaban flores a su paso. Y también se las comía. Una vez se comió el ventilador del techo, el hijo puta. “No nos quedaba crema catalana y el hombre se había quedado con hambre después del lomo de vaca y del cocido con pringá, así que se subió a la mesa y de un salto engulló el ventilador”.

Se trata de cuestiones menores. Más de tres veces el sueldo de muchos de aquellos cordobeses que tienen trabajo gastado en langostinos. Poca cosa y ninguna consecuencia. Corrupción desde el bocata de Bocadi. Lo único que el ciudadano puede hacer ante este atropello es desearle a “Mariscá” buen provecho cuando con el dinero de un nuevo cargo público esté el chiquillo comiéndose un cerdo, un avestruz o una llama andina. Hay barrigas simbólicas, pero los símbolos también pueden ser cutres.

En cualquier caso no es cuestión de hacer mala sangre, estamos en Navidad. El Perol Sideral convoca el I Maratón Solidario José “Mariscá”. Este prohombre tendrá que disminuir las calorías hasta que se asiente en un nuevo cargo público que le ofrezca seguridad. Mientras eso ocurre podría sufrir un colapso, como el que sufre el buzo que asciende de golpe desde las profundidades sin las correspondientes etapas de descompresión. Por este motivo, para que el paso de las antiguas 9.000 calorías diarias a sus actuales 7.500 no acarree consecuencias para su salud, pueden enviar tarteras con la comida que sobre de Navidad a la Fundación José “Mariscá”, dependiente de El Perol Sideral. ¿Cómo? ¿Qué? ¿Por qué me mira así? ¿Cree que yo sería capaz de…? Pero cuánta desconfianza, por el amor de Dios.


sábado, julio 02, 2011

Show must go on

Tras el fiasco de la elección a capital europea de la cultura el ambiente en el Ayuntamiento cordobés era muy jodido. Muecas jodidas, risas forzadas jodidas, abrazos jodidos. Una pantalla de televisión grandota muy jodida, como si se la hubiese llevado para allá un concejal después de sacarla de su habitación, donde cada noche ve Teletienda junto a una esposa dormida que le da la espalda y le pone el culo así como una barrera, un culo de no te acerques, culo de no se toca y mucho menos se folla, un culo-gran-muralla-de-China. Voluntarios con ridículas camisetas lloraban como nazarenos de una hermandad ante una jornada lluviosa, esos nazarenos que todos los años se quitan la capucha para hacer pucheros y salir el la foto del diario. Nazarenos como carros llorando como niñas ahora que no lloran las niñas. Igual los voluntarios, esos seres siniestros que se prestan a todo. Necesito voluntarios. Y estas personas alzan sus manos antes de preguntar para qué.

Los voluntarios lloraban como muy consternados con esa consternación de voluntarios que se quita cuando les encomiendan otra misión. Tome esta otra camiseta, hombre de Dios, y luche contra el cáncer de omoplato. Y ya dejan de llorar porque tienen que estar activos, todo el rato moviéndose como los tiburones. Un voluntario se ahoga en su propio vómito incluso de pie si no tiene una causa, una camiseta y un banderín.

Los voluntarios lloraban, insisto, con lágrimas de voluntario, que brotan forzadas cuando la labor no llega a buen puerto, que brotan muy forzadas, ya que al instante se descojonaban por cualquier cosa y luego volvían a llorar.

En ese ambiente podía suceder lo peor que puede suceder en Córdoba en ambientes parecidos. Y sucedió. Ya lo creo que sucedió. Los voluntarios que ora lloraban ora se partían el pecho empezaron a cantar “Soy cordobés”. Se les unieron tímidamente algunos de los presentes. En Córdoba pasan cosas extrañas. Esta canción debería afirmar la raza, la identidad, el lugar de procedencia. Debería ser un puto grito de guerra antes de destripar al enemigo, violar a sus mujeres y matar a sus niños. En cambio cada vez que se oyen esas notas es que o bien la hemos cagado o procedemos a cagarla.

- De la tierra de Julio Romero, añadió un tercio de los congregados.

A pintor de la musa gitana ya no llegó nadie. Pero tras lo peor llegaba lo previsible, lo muy peor, el salmorejo de tópicos en días sucesivos:

Exterior. Noche. Un teatro griego parecido a de la Axerquía pero instalado en las Tendillas. El coro, con máscaras de Manolete, entona “Soy cordobés”. Como corifeo el propio Julio Romero de Torres. Tras introducir la escena todo queda a oscuras, salvo un círculo donde dialogan varios personajes:

PERSONAJE 1: Ha sido un duro golpe del que a la ciudad costará reponerse.

PERSONAJE 2: Ha sido una injusticia.

PERSONAJE 3: Somos los mejores.

PERSONAJE 4: Córdoba ya era capital cultural de todas formas.

PERSONAJE 1: De hecho el trabajo realizado ha sido encomiable.

PERSONAJE 2: Muy encomiable, efectivamente.

PERSONAJE 3: Yo diría ejemplar.

PERSONAJE 4: Hay que aprovecharlo y mirar hacia adelante.

PERSONAJE 1: Hemos conseguido grandes cosas.

PERSONAJE 2: Y hay que seguir insistiendo en esa inercia cultural.

PERSONAJE 3: En todo ese trabajo en común.

PERSONAJE 4: Hay que seguir por ese camino.

PERSONAJE 1: Nos miran Maimónides y Averroes.

PERSONAJE 2: Y Lagartijo.

PERSONAJE 3: Hay que seguir apostando por la cultura, por los artistas locales.

PERSONAJE 4: Nuestra candidatura era la mejor, el esfuerzo mereció la pena.

TODOS: ¿Cuándo es la próxima?

El salmorejo de tópicos tiene efectos amnésicos. La gente olvida. Se olvida que durante años la capitalidad fue un sencillo artefacto de propaganda política en torno a la figura de Rosa Aguilar. La utilización de la capitalidad llegó a extremos ridículos y de vergüenza ajena, como coletilla después de cualquier comparecencia pública. Todo era por la capitalidad. Rosa sudaba capitalidad, cagaba capitalidad. La jugada era redonda. Al ser algo en teoría positivo, aunque palabrería, a ver quién se ponía en contra en este mundo de corrección política. Capitalidad por aquí y capitalidad por allá. En cuanto al contenido una pequeña oficina sin personal y cuatro medidas que se pueden pensar en un rato en la taberna. Así durante años, con muchas adhesiones por supuesto, que se adhería hasta el Potito.

- Adhiérase ¡rápido!

- ¿Qué? ¿Quién es usted? ¿Qué hace en mi casa?

Tras esa farsa se puso en marcha el resto de la función. Primero la capitalidad era una foto de Doña Rosa Aguilar Rivero con todos sus dientes blancos. Más tarde había que hacer algo para justificar, que se iba acercando la fecha y el fichaje por el Psoe. Junto a la oficina de coña se pone en marcha una Fundación que no se pone en marcha por falta de presupuesto. Cuando la fundación que se había puesto en marcha y no se ponía en marcha se pone por fin en marcha ya no queda mucho tiempo. Como no hay dinero ni ganas ni talento se opta por lo fácil: cualquier muestra cultural que ya existiera en Córdoba se incluye en la capitalidad.

- Perdone, pero es que esto lleva haciéndose mucho.

- De la Capitalidad de toda la vida, impertinente.

Junto a la chistera donde todo se metía para sacar el conejito blanco se hace lo habitual. Dónde están esos pedazos de artistas locales. Se hace una lista de la compra. A ver, necesito… apunta niña:

Cuatro poetas, que no falten Medel y el Balaústre ese

Dos cortometrajistas

Dos performancers

Cinco actores

Seis músicos

Cuatro pintores

Un escultor

Tres novelistas

Un mimo o payaso

50 gestores culturales

Tras apenas cuatro actividades hechas deprisa y corriendo está lista la novela que se presenta al jurado y nadie conoce. Eso no impide las críticas de los medios de comunicación:

“Impresionante, impactante”, La Verdad de Córdoba.

“La mejor capitalidad desde Tesalónica 97”, El Mercurio de Córdoba.

“Impactante, impresionante”, El Vocero de Córdoba.

“La mejor capitalidad desde Glasgow 90”, El Mensajero de Córdoba.

“Trepidante, un lujo para los sentidos”, El Observador de Córdoba.

“Orgullosos de ser cordobeses”, La Gaceta de Córdoba.

“Mejor imposible”, El Universal de Córdoba.

Y al final llega el chasco, cómo es posible que ante tantísimo trabajo tan bien realizado nos echen a la cuneta y pongan encima a unos etarras. Con todo lo que se ha hecho, con toda la ciudad volcada, con esas camisetas tan bonitas, con tanto azul europeo, con ese pedazo de oficina y ese pedazo de Fundación.

- No pasa nada. Vamos a mantener la Fundación, que ha hecho un trabajo impresionante.

- E impactante diría yo, como director de El Vocero de Córdoba que soy.

- Gracias. Pues eso, que vamos a seguir así.

Exterior. Noche. Un teatro griego parecido a de la Axerquía pero instalado en las Tendillas. El coro, con máscaras de Manolete, entona “Show must go on”.

lunes, mayo 23, 2011

Diario del alcalde Andrés Ocaña Rabadán (y XIV)

Querido diario:

Soy el alcalde. Deambulo en la posición de saludo japonés por toda la ciudad. Intento comprobar el estado de la situación y verificar la existencia de posibles colaboradores y asesores vivos. De los 3.499 asesores que tenía alguno debe de quedar.

Córdoba se ha dividido en distritos dominados por pandillas culturales que se repelen pero se respetan. Hay fronteras invisibles. Allí donde se encuentran los gestores culturales no pueden pasar las poetisas feministas lesbianas. En un lugar los pinchadiscos con ínfulas, al otro los cocineros-artistas. El centro es una amalgama de pintores y escultores que ni pintan ni esculpen. Escritores sin obra domina el Brillante, los performances Santa Rosa y Valdeolleros. Fátima y la Fuensanta quedan para comisarios de exposición y redactores de catálogos. Los fotógrafos, que reivindican el uso de las opciones automáticas de la cámara y el realizar sus fotos con el tapón puesto como reflejo de la inercia y la oscuridad de la vida, se desperdigan por el río. Hay procesiones de cofradías por las barriadas periféricas. Los autores de manifiestos de izquierdas se han unido a los pregoneros de fiestas populares dando lugar al “manigón”, un nuevo género que mezcla ambas tendencias y se puede usar tanto para para dar la bienvenida al carnaval como para defender la necesidad de que se aplique la Tasa Tobin. Arquitectos contemporáneos intentan levantar rascacielos en las faldas de la sierra y construir puentes gigantescos en los cauces de los arroyos secos. Los parcelistas ilegales han convertido cada una de sus parcelas en museos del parcelismo. Los peñistas han convertido cada peña en centro de interpretación del peñismo.

Me introduzco en zonas dedicadas a tendencias más modernas y vanguardistas. Una está dedicada a la inteligencia artificial. Artistas rumanos que antes vivían en poblados de chabolas intentan crear robots con ingentes cables de cobre que no sé de dónde habrán sacado. Madres rumanas con una teta fuera y robotitos-bebé piden una ayuda. Otra zona está dedicada a la reivindicación de la neo-pornografía. Todo el mundo va en pelotas. La mayoría son actores de la escuela de arte dramático. Me han desnudado para que pueda pasar. No he podido resistirme a causa de lo incómodo de la posición. Las escenas de amor carnal se reproducen por todos lados. Me paro a descansar con las manos en un poyete para escribir esto, ya que me han dado varios calambres y estoy destrozado. Un negro de inmenso miembro avista mis nalgas y se dirige a la carrera hacia mí. No sé si me engañan mis ojos pero juraría que en sus hombros se encuentra alzada y dirigiéndole con unas riendas Rosa Aguilar. No puedo ni moverme, apenas tengo fuerzas para escribir estas palabras. Lego a la ciudad de Córdoba el...


Hasta aquí ha llegado el diario del alcalde Andrés Ocaña Rabadán, muerto como héroe en los sucesos que tuvieron lugar en Córdoba durante los últimos meses del 2010 y el primer semestre del 2011. Su ejemplo lo ha convertido en una referencia para todos. Esperamos que las generaciones futuras puedan extraer enseñanzas de los documentos encontrados en su teléfono móvil y en los ordenadores del bunker. Los que ahora estamos aquí, luchando en una situación apocalíptica, hemos encontrado en ellos consuelo y ánimo. Viva el alcalde que será por siempre nuestro alcalde.


THE END

sábado, mayo 21, 2011

Diario del alcalde Andrés Ocaña Rabadán (XIII)

Querido diario:

Soy el alcalde. Me he visto obligado a perder peso para poder intentar hacer incursiones en el exterior. Para ello nada mejor que la comba imaginaria. Ya practicaba este relajante ejercicio en la soledad de mi despacho antes de los plenos. A veces dos asesores, uno a cada lado, hacían como que tenían una goma elástica mientras yo saltaba y cantaba Zapatitos de charol/ botellita de licor/no hay de menta ni de rosa/para mi querida esposa/El anillo que me diste/fue de vidrio y se rompió/El amor que me tuviste fue poquito y se acabó. Relaja y adelgaza. De ahí la envidiable forma física que he exhibido siempre. Tras varios días de comba imaginaria y algo de boxeo de sombra –donde diversos sparrings ilusorios del PP iban mordiendo el polvo ante mi depurado crochet de izquierda- he conseguido perder 300 gramos, justo lo que había calculado para poder pasar por la obertura. Un poco de gimnasia sueca ha terminado de afinar mis músculos, aunque un ligero pinzamiento me ha dejado en la posición de ángulo recto con el torso paralelo al suelo con la que un japonés daría los buenos días.

En esa posición me resulta muy difícil subir la escalerilla. Tengo que ir peldaño a peldaño, haciendo un esfuerzo notable con los brazos extendidos y las piernas también totalmente extendidas. Cada peldaño significa un agarre in extremis con la puntita de los dedos ejerciendo el único apoyo. Este sistema me ha provocado 56 culetazos pero he conseguido perfeccionarlo. Poco a poco, y después de varias docenas de calambres, he llegado al último peldaño. Al asomar la parte superior del cuerpo, y a resultas de la posición de “buenos días”, dicha parte se ha quedado pegada al piso, como reptando, y la parte inferior con los pies en ese último peldaño.

Las hordas culturales zombis han celebrado mi vuelta, a la que llaman “el advenimiento de mini Papá Noel”. Me han ayudado a salir. La obertura se ha cerrado. Me han ayudado también a incorporarme y he quedado en la nipona posición de saludo. Todos pasan a mi lado saludándome con esa reverencial manera de extremo oriente. Y yo estoy ahí, completamente pillado de las vértebras respondiendo a los saludos con un educado “los dioses sonrían a vuestra merced”, que es lo único que se me ha ocurrido en ese instante de intenso miedo. Es una frase que tenía cuando intenté ser actor en mi juventud. De hecho la única frase en la única función en la que participé, tras la cual preferí la canción protesta.

Estado de salud: Ojos empequeñecidos, pupilas dilatadas, caca compacta y muy dura con tonalidades irisadas algo inquietantes pero, he de reconocerlo, de una cierta y oscura belleza.

Escrito desde el iphone del alcalde, que soy yo

lunes, mayo 02, 2011

Diario del alcalde Andrés Ocaña Rabadán (XII)

Querido diario:

Soy el alcalde. Al subir la escalerilla y quitar la trampilla de la obertura que da al exterior se ha producido un suceso desagradable e incómodo. El exceso de grasa ha provocado que la sección número 2 de mi cuerpo, compuesta por la mitad del tronco y las extremidades inferiores, quede en el interior, y la mitad 1, compuesta por la mitad superior del tronco, cabeza y extremidades superiores, en el exterior, siendo ambas realidades incompatibles con todo movimiento de empuje hacia arriba o hacia abajo. Vamos, que me he quedado atascado debido al barrigón.

A continuación se ha desatado el pánico, a resultas del cual me he hecho cacota. Dejo su examen para el habitual repaso al estado de salud del alcalde, que soy yo, querido diario. En efecto, nada más asomar la cabeza y quedar atrapado me he visto en territorio hostil. Hostil en grado sumo. De hecho en un grado que superaría al de mi presencia en un acto de Nuevas Generaciones.

El lugar, que no identifico debido al gentío y a que fui trasladado al bunker de noche y con prisas, estaba como digo infestado. Hordas zombis con la forma de gestores culturales tenían tomada la zona. Nada más asomar la gaita fui confundido con un perfomacer. Debido a la obesidad y a mis ahora larguísimas barbas blancas tengo un parecido notable con el personaje de la superstición religiosa denominado Papá Noel.

Así me lo han hecho saber estos gestores culturales vampirizados. De sus palabras se desprende que creen que represento a la razón que obstruye a las creencias irracionales, lucha que persiste a través de las décadas y que siempre se mantiene igualada. La parte de Papá Noel que se ve refleja a la superchería iluminada por el consumismo. La parte que no se ve, y que si viesen verían profusamente manchada de excrementos, refleja a la razón que, en teoría, debería operar a la luz pero que se ve obligada a operar a la sombra. Y seguían explicando pero no me he enterado ya de nada.

Después, cuando varios gestores culturales me felicitaban y me proponían como conferenciante para las recién proyectadas jornadas “Religión, superstición, razón y otras cosas acabadas en –ón”, me he escurrido, la trampilla se ha cerrado cuando he intentado asirme a ella y he acabado estampándome contra el suelo después de hacer infructuosos movimientos, he de reconocer que felinos incluso a pesar de mi peso, para agarrar la escalerilla. Dolorido pero sano y salvo procedo a escribir mis impresiones.

Estado de salud: Ojos enrojecidos e hinchados cual pelotas, pupilas microscópicas, deposiciones abundantes y líquidas, como hilillos de chapapote.