lunes, octubre 11, 2010

Diario del alcalde Andrés Ocaña Rabadán (VI)

Querido diario:

Soy el alcalde. He estado incomunicado varios días a causa de que se producen averías en el exterior. Utilizo una especie de versión de Internet limitada, por razones de emergencia, y parece bastante vulnerable a esas averías. Se iba a llamar red Mezquita, pero por sugerencia del Obispo Demetrio le pusimos red Catedral. No creo pero por si acaso. Hay que tener en cuenta todas las posibilidades y a lo mejor después de una carrera de izquierdas se topa uno con San Pedro tras la muerte y a ver qué dice. Nunca está de más un acuerdo de ese tipo o salir bajo palio con algún palitroque de esos, bien me lo enseñó mi amiga Rosa.

Compruebo emocionado que durante estos días los pocos militantes supervivientes de IU me han nombrado candidato a la alcaldía en unas elecciones que ya no tendrán lugar. Apenas quedan en Córdoba cinco militantes vivos, cuando antes de la catástrofe había por lo menos veinte. Aunque suene un poco arrogante me siento como el último alcalde republicano, el descendiente de Manuel Sánchez Badajoz. Como él me enfrento a hordas fascistas culturales. Como él, me temo, no voy a estar mucho en el cargo, a pesar de que estoy seguro de que ganaría las elecciones con mayoría absoluta. Córdoba me quiere, eso siempre lo he percibido.

Como Marx no me ha gustado y sólo hay obras suyas, que no sé que traerán con Marx, leo para no aburrirme algunos prospectos de medicamentos. Recomiendo especialmente la sección de posología del Stopcold y las contraindicaciones y efectos secundarios del Roacnetan, un medicamento contra las espinillas que no sé muy bien qué pinta aquí. Por si acaso me he echado un poco encima de la barba.

Voy a ponerme más al día de cómo transcurre este Apocalipsis.

Estado de salud: Ojos enrojecidos, pupilas dilatadas, estreñimiento.

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