lunes, octubre 03, 2005

¡Duerma guiri!

No piense, caballero, que lo más importante para el turista está en la Mezquita o Medina Azahara. No crea, señora, que en algún momento la generosa gastronomía local pudo significar para el visitante algo más que una anécdota. Aquí lo que cuentan son las pernoctaciones. Lo reflejan los diarios, las emisoras radiofónicas, las teles locales, los mismos políticos insisten e insisten: si aquí no se duerme esto es una mierda. Y ahí están los mandamases de turno cantando nanas. “Ea, ea, ea, ea, a, que esta niña chica es de su mamá…” entonaba el concejal de Turismo, nosequé Tejada, mientras acunaba en su regazo a un guiri con todos sus avíos: pantalón corto, sandalias, calcetines blancos hasta la rodilla, camisa de flores y quemaduras de tercer grado en todo aquello que no está cubierto por lo anterior. El guiri expresaba en su idioma local salpicado de palabras autóctonas procedentes de un pequeño diccionario algo así como “por el amor de Dios, déjeme usted en paz”. Pero nada, el edil a lo suyo: “Mire, o se duerme usted o aquí no cuadran las estadísticas”.

Lo de menos son los servicios o que los museos estén abiertos. Tampoco pasa nada si no hay guías suficientes o falta promoción de la mayoría de monumentos. A ver si lo dejo claro maldito guiri o madrileño arrogante, aquí se duerme por cojones, aquí se pasa usted la noche como que soy la autoridad en la materia. ¿Que no tiene sueño? Que quiere que le diga, no haberse levantado tan tarde. ¿Que tiene que estar en otro sitio? No me descuadre los informes, ingrato, ¿ve?, esto va para arriba. Es que… Nada, nada, póngase el puto pijama, le ayudo si hace falta, una mano por aquí, la otra por allá, venga, le arropo, a mimí.

“¿Y qué tal Córdoba?” Preguntó Mary Ann Hornby a su suegro tras su llegada al aeropuerto de Londres. “Genial, querida. He soñado con que se me caían los dientes, también con que me precipitaba desde un edificio, tuve un sueño erótico y en otro podía volar aleteando con los brazos”.

Ah, qué placer. Montones y montones de turistas pernoctando como posesos, cienes y cienes de visitantes contando ovejas en los hoteles, ah, ronquidos en todos los idiomas, bostezos que fijan y dan esplendor a los porcentajes que saldrán en los titulares. Sí, sí, ¡sí!

Pero cómo, Mr. Davies, ¿todavía despierto? Aquí tiene un vasito de leche caliente, bébaselo despacio y duérmase prontito o le meto una hostia que lo mando a cualquier ciudad del tercer mundo con la que estemos hermanados.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola, he leído el perol y me gustaría decir algo, pero estoy dando cabezazos de sopor y sueño. Creo que me voy a la cama. No me llamo Pili, pero como si me llamara. Hoy toda España, grande y libre, se merece un descanso.

Doctor Perol dijo...

Tengo que felicitarle por el comentario más surrealista recibido hasta la fecha, tan fiel al espíritu de este lugar. Usted sabe beber, caballero o caballera. Bravo.

Anónimo dijo...

Eres buen@, muy buen@. De mayor quiero escribir como tú. Pero ahora me están enseñando la "memoria historica".
Pensé que estaba loco. Cuando leía las estadísticas de ls pernoctaciones un día tras otro en los medios de comunicación, me preguntaba : ¿ A quién coño le importará eso, a los hoteleros ? Porqué tanto afán en informar de esta cuestión.
En fin, sigue como vas, que hoy en el diario Córdoba te "homenajean".

Un saludo seas quien seas.

somebody dijo...

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